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Merchandising

Aunque he aprendido varias cosas de mi paso por la tele, hay una que es especialmente cierta: Los cómicos lo tienen muy jodido para hacer su mierda.

Ahorrémonos los arrebatos de “¿estás diciendo tal cómico por estar en la tele es malo?” porque los tiros no van por ahí.

Cuando digo que los cómicos lo tienen muy jodido para hacer su mierda en la tele me refiero a que si eres cómico y quieres hacer comedia en televisión tienes que aceptar unas reglas.

Tienes que aceptar que esa idea que tienes en la cabeza pasará por varios despachos situados en varias plantas, y eso significa que en cada despacho y en cada planta habrá alguien que matizará tu idea porque en eso consiste su trabajo.

Da igual si al tipo o la tipa que está en el despacho le gusta tu idea porque están en ese despacho haciendo lo que tienen que hacer para mantener su trabajo, así que casi siempre que un cómico cuenta lo que él haría, la conversación en un despacho terminará con un “haz el favor de tener en cuenta que nos pueden ver niños y le tiene que gustar a cuanta más gente mejor. Sólo te pido que cambies estas tres chorradas”.

Me parece bien que la tele funcione así ya que es un negocio, y esto quiere decir que si quieres estar en él tienes que aceptar las reglas.

No, esta entrada no es para hablar de la tele. Es para hablar de Solocomedia.

Pero claro, la única manera de evitar los despachos en Solocomedia es conseguir que no haya despachos. No tengo claro cual es mi plan con Solocomedia.

De momento no es más que un rincón donde un grupo de personas a las que nos divierte la comedia venimos a hacer cosas que a nosotros nos divierten. Y esas cosas, a veces le gustan a más gente y a veces a menos.

Pero eso no cambiará la única regla que tengo para la comedia y que es que nos divierta a quienes la estamos haciendo.

Sí, así de egoísta soy con mi trabajo.

Me encantaría decir que me dedico a la comedia porque mi corazón sonríe al ver como la gente olvida sus problemas durante un ratito, pero sería una puta mentira gigantesca.

Me dedico a la comedia porque me apasiona, me ayuda y es el único trabajo donde puedo beber y fumar cuanto quiera y con quién quiera. Y porque al final te acabas rodeando de gente a la que le divierten las mismas cosas que a ti y esas cenas son mejores, claro.

Solocomedia nunca será de pago para los espectadores. Creo que sería absurdo.

Hace unos tres años se hizo un especial por el que algunos pagaron/pagasteis dos euros. Mejor no entraré en cuanto costó ese especial pero os puedo asegurar que no se recuperó ni la mitad de la inversión y eso tumbó el proyecto, pero por culpa de éste que escribe.

En mi cabeza, si Solocomedia lo veían 20.000 personas, era muy raro pensar que 3.000 personas no se gastarían 2 pavos por una hora de contenido exclusivo.

Me equivoqué.

No se vendió ni la mitad de esa cifra, creo. Y sí, me enfadé con vosotros. Os debo una disculpa. Aquí va:

Lo siento.

Pero aprendí que cobrar por ver sketches es absurdo porque eso es exactamente lo que ofrece Solocomedia de manera gratuita. A mejor en aquel momento no todo el mundo tenía 2 pavos, y tampoco se ofrecía la seguridad de que aquella hora fuese a ser maravillosa por el motivo que comentaba más arriba: Nuestras cosas a veces le gustan a más gente y a veces a menos.

Imagina que pagas 2 pavos y da la puta casualidad que es la hora que menos te gusta de Solocomedia.

Así que eso es algo que no volverá a pasar.

Pero como comprenderéis, tengo que probar todas las putas vías para evitar que “mantener Solocomedia” pase por incluir despachos. Estoy en ello.

Pero aparte de las marcas y esas cosas, como comprenderéis, también estáis vosotros y tengo que intentar coger algo de vuestro dinero de vez en cuando, pero como no sé donde vivís y entrar en casas de otras personas es delito, he optado por la opción más clásica del mundo: El merchandising.

Pero al pensar en merchandising se abren miles de dudas nuevas. Dudas como por ejemplo “¿Quién cojones va a querer una taza con el logo de Solocomedia?”.

El logo de Solocomedia, no nos engañemos, es una cosa muy poco rock y en Solocomedia nos gusta bastante el rock aunque a veces pueda no parecerlo.

No tiene sentido estar intentado hacer un contenido que tenga su propio sello y no trasladar esa idea al merchandaising. Así que uno de esos días -donde llevas en tu cuerpo más cerveza que sangre- tuvimos una idea.

Los diseños también tenían que ser nuestros. Tenían que ser diseños que a nosotros nos molaría tener. Así que se empezó a trabajar en eso y se abrieron otras dudas como por ejemplo “¿Quién cojones pasará al papel esos diseños?”.

Volvimos a sentir el peso de “todo son problemas” y entonces se llegó a la conclusión de que hay gente jodidamente buena por ahí a la que le pasa lo mismo que a nosotros. Gente a la que le apasiona su trabajo. Y entonces pensamos: “¿Te imaginas que entre toda esa gente a la que le gusta Solocomedia hay gente jodidamente buena en lo suyo?

Entonces empezamos a prestaros atención a vosotros pero en un sentido muy distinto al de si os gusta lo que hacemos. Damos por sentado que si estáis aquí es porque os gusta lo que hacemos. Quizá no siempre pero sí muchas veces. Y eso significa que ya tenemos algo en común y que-aunque suene ridículo- podríamos tomarnos una cerveza aunque sólo fuese hablando de la comedia que nos gusta.

Claro… si nos tomáramos una cerveza, antes o después os preguntaríamos a que os dedicáis vosotros. Porque a lo mejor vosotros hacéis cosas que a nosotros nos flipan y entonces a lo mejor podemos hacer cosas juntos simplemente porque nos apetece a todos.

Y en esa cosa nueva de prestar atención, estamos viendo cosas muy acojonantes de mucha gente. Incluyendo dibujantes claro.

De pronto, dio la puta casualidad que vimos el trabajo de alguien que nos parecía que encajaba perfectamente con una idea que habíamos tenido nosotros. Así que le buscamos y le contamos la idea y para lo que era. Y resulta que le gustó y le apetecía hacerla.

Así que os prometemos dos cosas:
1) Os vigilamos de cerca
2) Todo lo que ofrezcamos de merchandising será porque a nosotros nos gusta mucho.
Todavía no está montada la tienda, porque otra de las cosas que descubrí tras aquella hostia del especial fue a ir con cuidado así que antes de ponerme a fabricar miles de tazas, camisetas, bolsas o la idiotez que se nos ocurra, ofreceremos la opción de “reservar” sin tener que adelantar pasta.

El reservar es sólo por tener una idea de si tiene sentido tirar adelante con eso o no así que molaría que si no os interesa no hagáis la reserva porque esas cosas duelen.

Dicho esto, os presento el primer diseño pensado para el merchandising de Solocomedia.

El dibujo lo ha hecho David Fernandez y esto es sólo una muestra del talento que tiene este hijo de puta.

Esperamos que os guste y recordad… si en algún momento os apetece echar un cable, sabed que la pasta que se consiga del merchan se utilizará para mejorar Solocomedia.

Ah! Y gracias por seguir ahí. La sensación que genera saber que estáis es bastante la polla.

Nos vemos en algún concierto.

solocomedia_dibujo

Reporter@s

Los reporter@s han existido siempre.

No puedo imaginar la tele sin ell@s.

Si van a contarme que hay nieve en un sitio, necesito ver a alguien en la puta nieve para quedarme tranquilo.

No, no me sirve que me lo diga alguien que está muy calentito en su plató de televisión.

Estamos en 2016 y eso significa que si no me fío del tío que me está diciendo que está nevando en Wisconsin -porque por lo que sea no me cae bien- puedo ir a Internet, pinchar en este enlace http://www.skiinfo.es/wisconsin/informe-de-nieve.html y una institución gubernamental con sede en Wisconsin me dirá exactamente el tiempo que hace en Wisconsin porque -además de habernos gastado miles de millones en investigación para poder construir satélites y mandarlos fuera del planeta para que con unas movidas increíbles nos puedan asegurar que la información que nos llega del espacio es correcta- ellos están allí y con asomarse a la ventana ya lo saben y pueden decírmelo con una posibilidad de acierto del 99,9%. Y tenemos ese pequeño margen de error por si el día que llamamos te coge el teléfono el gilipollas.

Es más, si se diera el caso de que no me fíe de ese enlace, seguro que buscando un poco por Internet encuentro un enlace que me lleve directo a una WebCam de Wisconsin.

Sin embargo, si estoy viendo la tele, necesito que -si un presentador me dice que está nevando en Winsconsin- inmediatamente pase esto:
“Está nevando en Wisconsin y tenemos a una persona allí. ¿Qué tal por Wisconsin, Jose?”
– “Pues nevando”
“Gracias, Jose”

Y cortan la conexión con Jose, que se ha ido hasta Wisconsin para que yo me quede tranquilo.

Como he trabajado en televisión sé que la última frase de Jose, la que no se escucha, es “de nada, hijo de puta”. 

Pues además de a esto y en estos días, los reporteros se enfrentan a la política.

De hecho, en estas últimas semana, veo reporter@s por todas partes cada vez que enciendo la tele.

Están repartidos por todo el puto país cubriendo las mentiras del candidato que sea.

Aparecen en pantalla preocupados por cómo fingir que está pasando algo distinto pero que -en el fondo- saben que podría decir así: “Aquí seguimos, si. Escuchando la misma mierda de siempre sabiendo que al final pasará lo mismo”. 

Pero eso no puede hacerse porque está feo así que les toca rellenar ese tiempo tratando de hacer malabares lingüísticos para que a nosotros -desde casa- nos parezca que todo está siendo super emocionante.

He tenido la suerte de conocer la parte de atrás de ese curro y hoy quiero mandarles mi ánimo a tod@s ell@s.

Quiero que tod@s los reporter@s del mundo sepan que mi corazón se solidariza con el puto infierno que es rellenar el tiempo que tienen que estar en pantalla dando volteretas para que -una vez que devuelvan la conexión- nosotros no pensemos:

“¿Y este gilipollas?”

Así que esta vez va para ellos.

He querido enseñaros como sería el mundo de los reporteros si decidiesen ser completamente sinceros con nosotros.

Os quiero.

Escribir un blog aunque no tenga nada que decir

Me han dicho que si tengo un blog tengo que actualizarlo y eso es una puta presión que no sé muy bien cómo manejar.

Es decir:

¿Tengo que escribir aunque no tenga nada que contar?

Hay gente que me dice que tengo que contar lo que he comido, lo que me he puesto… Que tengo que decir los sitios a os que voy y –sinceramente- no quiero hacer eso. No quiero ser un tío que te cuente lo que ha comido, la ropa que lleva y los sitios a los que va. Básicamente porque no eres mi madre.

Entiendo que mi madre quiera saber qué he comido, si voy o no abrigado o si estaré en casa de Tomás, donde -por supuesto- su madre llamará en cuanto llegue.

Me largué de casa precisamente para no dar explicaciones así que no esperes que use mi blog para contarte lo que hago.

Creo que usaré mi blog para lo que quiera.

Principalmente porque es mi blog. Así que si después de esto decides volver a pasar por aquí cuando diga en Twister (me refiero a “Twitter”, pero es que cada vez que lo escribo el corrector del Word lo cambia por “Twister” así que he pensado que sería justo dejarle ganar al menos una vez), en Factbook (Me refiero a “Facebook” pero el puto Word me hace lo mismo que me hace con “Twister “sólo que este lo cambia por “Factbook”) o en cualquier otra red social que exista entonces y me digan que tengo que tener porque a veces salgo por la tele, que he actualizado mi blog y piensas en volver, que sepas que puede que nada de lo escrito tenga sentido.

Y este es mi primer post de esta temporada.

He pensado que sería práctico utilizar el hecho de no saber qué cojones contar en mi blog para contar que probablemente este blog no consiga posicionarse de una manera más o menos decente en Google porque sí… Porque la única etiqueta fija que podrán poner será “Blog”. Así que si te interesa este blog, guárdalo en favoritos ya que llegar hasta aquí dentro de unos años será prácticamente imposible.

Dentro de unos años ya no estaremos aquí porque nos habrá congelado una bola gigante de fuego.

Y esto realmente lo creo.

Creo que acabará con el planeta tierra una bola de fuego gigante que nos convertirá en hielo en cuanto nos roce.

El fuego helado se llamará.

Será la primera vez que pase en toda la historia del universo pero jamás nos enteraremos ya que acabará con todos nosotros.

Al menos yo moriré sabiendo que tengo razón.

Adiós.

¿Quién coño ha muerto?

¿?
“Frases bonitas para muertos que no te importan mucho”
Estoy pensando en montar una empresa que se dedique a eso.
No insinúo que cuando muere alguien y todo el mundo corre a twitter a escribir algo precioso y limitado a 140 caracteres, (alguno menos porque hay que incluir una foto del fallecido), no lo haga con el corazón.
Por supuesto que lo hacen.
Estoy seguro de que hay gente queda devastada por la muerte de gente que no conoce.
No hay más leer algunas frases:
“Hoy está triste incluso el cielo”
“Por fin hay una estrella de verdad iluminando el firmamento
Cosas preciosas que supongo les supondrán un problema cuando muera alguien cercano.
Quiero decir:
Si cuando muere una persona a la que admiras porque la has visto desde pequeñito (él a ti no) en la tele y te pones tan triste que crees que hasta el cielo lo está… cuando muera un familiar o amigo tienes que subir esa apuesta.
No puedes limitarte a un:
Qué pena lo de la mama, ¿verdad?”
Cualquiera que lo escuche se acercará y te dirá:
“¿Eso es todo lo que vas a decir Cuando murió el tío que salía en Harry Potter, dijiste que hacia más frío porque incluso el sol había tenido que apagarse un poco y ahora que ha muerto tu madre solo dices: Qué pena lo de mama”? Eres un hijo de mierda”
Pero igual que creo que hay gente que queda devastada por esas perdidas de personas que han visto durante años (esas personas a ellos no), también creo que hay gente que dice cosas sobre esa muerte solo por integrarse.
Por quedar bien.
Para que parezca que también están tristes y se han quedado en shock.
Y esa gente está desprotegida.
Corren riesgos.
Pueden que buscando en internet algo que les de una pista sobre la persona que ha muerto para poder poner una frase que haga que parezca que realmente sabían quien era , metan un dato equivocado y queden como idiotas.
Se han dado casos.
Por eso estoy pensando en crear una empresa que reduzca esos riesgos.
Una empresa que se dedique a integrarte con los demás cuando muera alguien que no tienes ni puta idea de quién era pero parece ser alguien porque todo el mundo lo está comentando.
Montaré una empresa para esa gente en esos momentos.
La llamaré:
“¿Quién coño ha muerto?”
En la home estará la cara del muerto más conocido del día con una pequeña biografía contrastada.
(Ahora trabajo con científicos así que llevo muy a rajatabla lo de contrastar.)
A su lado habrá otras personas que hayan muerto pero que van a tener menos repercusión.
Sin embargo a lo mejor te apetece quedar de puta madre con un grupito más pequeño y puedes escoger a otra de las personas que haya muerto para decir:
“No solo ha muerto fulanito. Os recuerdo que también ha muerto el gran Menganito #igualdadenlamuerte”
Y quedarás de puta madre.
La home principal de la web será eso.
Un surtido de personajes que han muerto pero con un destacado del más potente.
Al clicar sobre ellos entrarás en una ficha donde estarán sus mejores frases, papeles, libros, actuaciones, pinturas, canciones… lo que sea.
Así puedes escoger la que más te guste sin tener que rebuscar en internet.
Además la gente podrá votar y sabrás que cosas eran mejores gracias al sistema de puntuación.
Y cuando hayas elegido la persona y su momento especial para ti, te aparecerán una serie de frases bonitas para que no tengas que pensarlas.
En la versión gratuita serán un poco más flojas.
Habrá versión gratuita y versión de pago.
La de pago será la polla.
En la de pago, quedarán registradas las frases que ya has usado para que no la cagues diciendo lo mismo, si hay vídeo de la persona será en HD, podrás escoger entre fotomontajes, podrás dar el pésame más bonito del mundo con un solo clic…
La versión pago será acojonante.
Te aseguraremos los 140 caracteres más jodidamente bonitos que se le pueden dedicar a esa persona que no tienes ni puta idea de quién es pero que como ha muerto quieres decir algo bonito para integrarte.
La estoy montando.
Cuando la tenga os aviso.
De momento, si muere alguien pero no sabéis quién era, seguid haciendo lo que sea que hagáis hasta ahora.
Adiós.

EL DOS HOSTIAS

En los gobiernos falta una figura que creo podría arreglar algunas cosillas.

Como no existe me he tomado la libertad de ponerle yo el nombre, pero cualquier otra propuesta será bienvenida.

A esta figura la he llamado:

“El dos hostias”

Será una figura puesta por el pueblo.

“El dos hostias” no pertenece a ningún partido.

Es más… la política se la pela.

Ni siquiera necesita saber nada de política.

“El dos hostias” no tendrá ni voz ni voto.

No podrá opinar sobre ninguna decisión que tome el presidente porque el presidente del país será alguien escogido por el pueblo así que “El dos hostias” no se meterá en ninguna de las decisiones que tome el presidente.

No juzgará si los impuestos suben, bajan, si hay mucho o poco paro, si los recortes son demasiado…

Nada de eso es asunto suyo.

“El dos hostias” solo tiene una misión.

Una misión muy sencilla.

Si en algún momento, el presidente de un país sugiere que la única solución es ir a la guerra y matar, le dará dos hostias en la puta garganta sin mediar palabra.

Y mientras el presidente aún está retorciéndose en el suelo intentando coger algo de aire por el pequeño hueco que ha quedado en su inflamada traquea, será sustituido por otro.

Es un sistema muy rudimentario y sé que la violencia no es la solución pero creo que si dos puñetazos en la puta garganta van a salvar miles de vidas y sirven para que el siguiente presidente se lo piense un par de veces antes de sugerir salir a matar vale la pena probarlo.

No entiendo nada de política.

Nada.

Pero entiendo de egos.

Y alguien que se cree capaz de gobernar un país tiene que tener un ego del tamaño de un templo Maya.

Nadie puede subirse a un estrado y decir:

“Desde mi humildad os digo que puedo arreglar todos los problemas de este país”

Y su ego, si consigue poder, será alimentado y crecerá hasta convertirse en el muñeco blanco de cazafantasmas.

Ese muñeco no es muy distinto de la gente con poder.

Sale a la calle a pisotear personas y destrozarlo todo con una sonrisa de oreja a oreja.

Así que mi principal problema con la política es que no puedo confiar en alguien que se cree capaz de gobernar un país sea del partido que sea.

En mi mundo, el presidente de un país debería ser alguien al que le da mucho miedo serlo pero como todos saben que es el mejor para el puesto deciden que sea él y le echan un cable.

Pero como eso no puede ser por muchos motivos, creo que habría que intentar que la persona que gobierna, al menos no pueda jodernos la vida para siempre.

Hay diferencias que pueden tardar siglos en solucionarse, especialmente cuando nadie quiere escuchar, pero sospecho que si eliminamos la parte en la que nos matamos para agilizar el proceso, la negociación será más llevadera.

Pero repito:

“El dos hostias” solo podrá golpear en la garganta cuando la propuesta sea salir a matar.

Pero hasta que “El dos hostias” exista hay que seguir luchando desde Twitter.

Por cierto:

Deberíamos dejar de decir que estamos superjodidos con todo lo que está pasando en el mundo porque creo que no estamos tan mal.

Al menos ahora mismo.

Acabo de entrar en Twitter y aquí va la lista de los temas que son TT a las 09:03 del martes 5 de Agosto de 2014:

No parece la lista de un país muy indignado con nada así que nos podemos relajar.

TWITTER

No me vas a convencer de que eres la polla por más que retuitees cada puto piropo que te hacen.

¿Te imaginas que Al Pacino retuiteara cada vez que alguien dice que “El padrino” es la hostia?

¿A que te caería mal?

¿A que llegaría un momento que dirías: “Hostia, Al Pacino! Que pesado eres cabrón. Ya sabemos que estás super bien en el padrino. Para de retuitearlo. ¿Otro retuit? ¡Unfollow!”?

Al Pacino ni siquiera tiene tuiter.

No tiene la presión de “¿habré ganado followers o los habré perdido?”

Al Pacino no se levanta por la mañana en plan:

“A ver si consigo ser TT con #AlPacinoforpresident”

No.

Al Pacino se levanta por la mañana y se hace un café que se toma leyendo algo.

Y si la taquilla de su última película ha sido espectacular no corre a ponerlo en twitter.

“Mi peli lo ha petado!! Gracias a todos!”

Es Al Pacino.

No necesita convencer a nadie de que es bueno.

Aunque sus últimas películas digan lo contrario en algunos momentos.

Que por cierto:

También lo sabe.

Si Al Pacino tuviese twitter no necesitaría que un desconocido con la foto de perfil de un gato con una metralleta le dijese:

“Tu última peli es puta mierda”

Ya lo sabe.

No entiendo a la gente que aprovecha twitter para insultar.

Todos los tuits con insulto deberían llevar por ley la ubicación desde donde se ha escrito para que el insultado pudiese ir a romperte la cara.

Una aplicación nueva que detecta que si hay un insulto en tu tuit, sin que tú puedas evitarlo ponga tu ubicación exacta en el tuit.

Ya veríamos cuantos valientes quedan.

Me fascina esa gente que se pone un nombre falso, una foto falsa y aprovechan para insultar.

“Soy tan valiente que me he disfrazado para decirte lo que pienso de ti”

Tampoco entiendo que te piques.

Si alguien te insulta bloquéale y a tomar por el culo.

“Es que luego se hacen otra cuenta y siguen insultando”

Pues le bloqueas otra vez.

¿quién crees que se cansará antes?

¿El que solo tiene que clicar un botón o el que tiene que crearse una dirección de correo nueva, otro perfil en twitter e insultarte una vez?

Se rendirá.

Y si no se rinde, mejor.

Al menos sabes que es una persona que está encerrada en casa y no en la calle estropeando el planeta.

No quiero que parezca que no me gusta twitter.

Me gusta.

Mucho.

Todo lo que me pueda gustar algo que no tiene sentimientos, claro.

Pero me gusta.

Es solo que creo que hay cosas que deberían moderarse.

Puede que lo de retuitear piropos sea lo que más nervioso me pone.

En segundo lugar la gente que insulta.

En tercer lugar el repetir una y otra vez lo mismo.

Si no he querido ir a tu cosa la primera vez no iré a la segunda y mucho menos a la tercera.

Este último error yo lo cometo constantemente.

Estoy tratando de corregirlo.

No prometo que sea rápido.

Pero si te molesta infinito bloquéame y ya está.

Hay unas cuantas cosillas más que no acabo de entender sobre twitter pero las más importantes están en este video.

Échale un vistazo y si te gusta o estás de acuerdo… compartelo, anda.

Ahórrame tener que retuitearlo todo el rato.

Whatsapp

La función principal de “whatsapp” es descubrir a todos aquellos que están mal de la puta cabeza.

Voy a intentar que esta entrada sea un poco más larga pero en realidad podría dejarlo aquí porque creo que casi todos estaremos de acuerdo en la primera frase.

“Whatsapp” debería tener algún tipo de microchip que si te conectas más de cincuenta veces en menos de diez minutos para entrar en el perfil de alguien que no te está escribiendo, envíe una señal a la comisaría más cercana a ti para que la policía pueda ir a tu casa a dispararte en las manos.

Sin explicación.

Sonará el timbre de tu casa, abrirás, un policía te pondrá las manos contra la pared, el otro te pegará un tiro en cada mano y se irán.

“Whatsapp” no ha venido para hacernos la vida más fácil.

Ha venido para que vivamos en una psicosis constante.

Cambiar tu foto de perfil hará que algunos te pregunten que porque has cambiado la foto.

Cambiar tu estado hará que algunos te pregunten que porque has cambiado tu estado.

No conectarte hará que algunos te pregunten que porque no te has conectado.

Pero conectarte hará que algunos te pregunten que porque te has conectado.

“Whatsapp” es un campo de minas.

Lo ha inventado un loco.

El inventor de “Whatsapp” vive en una cueva como la de Batman donde tiene miles de pantallas de ordenador y desde allí controla la última hora de conexión de todos los que tiene “Whatsapp”.

Cuando nos llaman de número oculto, es él.

Nos llama porque hace mucho rato que nuestro teléfono no se conecta a “whatsapp” y quiere saber que pasa.

Si descolgáramos escucharíamos a alguien susurrarnos algo en un idioma inventado.

Pero nunca descolgamos.

Porque hemos inventado esa regla de no coger llamadas de números ocultos.

Esa regla nos hace sentir fuertes.

Poderosos.

Nos hace creer que aún tenemos el control.

Por eso he contratado a un loco que está creando una aplicación nueva.

Es algo que meteremos en todos los teléfonos y hará que te llame quién te llame, en un pantalla ponga:

Número oculto.

Sea quién sea.

No lo cogerás porque siempre pondrá número oculto.

Aunque al final acabaras cogiéndolo.

Y le perderás el miedo a las llamadas desde número oculto.

Pero al principio.

Durante uno o dos días.

A lo mejor no coges el teléfono.

Y ese rato.

Aunque sea corto igual te alejas un poco del teléfono y vives un ratito.

Por desgracia, hasta que la aplicación esté terminada, me temo que el loco que inventó “whatsapp” sigue ganando y está haciendo que nos pasen cosas como las que contamos en este nuevo video de “Un día cualquiera”.

Medioambiente

Hay preguntas que sobran.

Si ves que vacío un carrito de la compra con tantos productos que llenan la cinta corredera ya sabes que necesito bolsas.

Más de una vez he estado tentado de responder:

“No. Mi plan es dejarlo todo bloqueando tu puta caja e ir haciendo viajes al coche”

Cuando yo era más joven las bolsas del supermercado eran gratis.

Y no me vengas con cuentos del medio ambiente porque si te pido diez bolsas me las darás.

Me creería lo del medioambiente si cuando pidiera una bolsa de plástico saliera un grupo de gente a insultarme.

Gente que dice cosas como:

“Ahí está el hijo de puta que sigue pidiendo bolsas de plástico. ¡Sujetadlo y vamos a mearle en la boca!”

Pero eso no pasa.

Lo único que pasa es que si te pido una bolsa de plástico me la vas a cobrar.

0,5 céntimo.

Un precio que nos podemos permitir.

Algo que demuestra que la excusa del medioambiente es falsa.

Si quisieras que la gente dejase de usar bolsas de plástico me las cobrarías a cien euros.

Harías que realmente me pensara el comprarme la bolsa.

Harías que tuviera que hablar con mi mujer sobre esa decisión.

“¿Compramos la bolsa o damos de comer a los niños?”

Si quieres cuidar el medioambiente ve a saco.

A muerte con todo.

Instala francotiradores en la azotea y a todo el que se acerque a tu supermercado con un coche que no sea eléctrico, ordena que disparen a la puta cabeza en cuanto lo tengan a tiro.

Así poco a poco la gente sabrá que vas en serio.

Sé que no tiene sentido que la pregunta “¿Vas a querer bolsa?” me haya cabreado tanto.

Lo sé.

Pero tampoco tiene sentido que cuando te diga que no, me des doscientos putos papelitos contándome la cantidad de descuentos que tendré en mi próxima compra.

Si tienes un supermercado… ¡se coherente!

Adiós

TQ

El día que se sustituyó “te quiero” por “tq” fue cuando todo se fue a la mierda.

El día en que a alguien le pareció que escribir “te quiero” le hacía perder demasiado tiempo y optó por escribir “tq”.

Podría llegar a entender que alguien hubiese tomado esa decisión si la palabra que hubiésemos escogido los seres humanos para expresar el sentimiento de querer alguien fuese una palabra que escribirla o decirla te quitara cuarenta y cinco minutos.

No apetece meterte con alguien en la cama, darle las buenas noches y saber que te quedan cuarenta y cinco minutos por delante para decir “te quiero”

En ese caso, simplificar la palabra no me parecería algo absurdo.

Me parecería normal.

Incluso sano.

Porque a lo mejor tú no estás muy cansado y no te importa pasar cuarenta y cinco minutos diciendo la palabra pero si la otra persona está agotada, no es justo que tenga que esperar cuarenta y cinco minutos antes de cerrar los ojos.

Y necesario.

Porque a lo mejor un día despiertas con el tiempo justo y tienes que optar entre llegar tarde al trabajo porque no quieres irte de casa sin decirle esa palabra a tu mujer o no decírselo.

Sabiendo que si no se lo dices a lo mejor ella se queda preocupada.

En ese caso entendería que el ser humano hubiese optado por simplificar la palabra.

Pero no entiendo el ahorro de letras en algo que no se tarda nada en escribir.

Y como después de mandar “tq” nadie le dio dos hostias, ese sistema empezó a aplicarse a más palabras.

Imagino al tipo corriendo por la Gran Via al grito de:

“¡¡Mi vida no me permite escribir todas las letras que tiene esta palabra!!”

Y poco a poco, los que escribían todas las letras de las palabras se convirtieron en una especie en extinción.

Pero alguien decidió hacer un último intento por devolver a las palabras todas sus letras e inventó el corrector del iphone.

Un aparato que en cuanto pones dos letras juntas te las cambia por palabras.

Un guerrero solitario que intenta que no se pierda el lenguaje escrito.

Una aplicación que cada día recibe millones de insultos pero a pesar de todo sigue ahí.

Una aplicación que la mayoría vemos como un enemigo por un motivo muy simple:

No nos hemos parado a pensar realmente como funciona.

Hasta ahora.

En este video se demuestra que el corrector ha llegado a nuestras vidas para hacer el bien.

Ha llegado para evitar que un día le escribas a alguien “te quiero” y no entienda lo que quieres decir.

Ama al corrector.

Nosotros lo amamos.

Tanto, que al final del video, podrás escuchar la canción del corrector.

TOP MANTA

Hace un par de semanas hice algo que hacía años que no hacía:

Coger una película del videoclub.

Viajé al pasado.

Recordé cuando de crío, ir al videoclub era una fiesta.

El viaje al videoclub se hacía con nervios.

Y si al acercarte al videoclub veías a alguien que también iba al videoclub acelerabas el paso para entrar antes que él.

No bromeo.

Si de niño hubiese tenido un revolver, en la puerta de ese videoclub hubiese muerto mucha gente.

Me he tomado la licencia de dar por sentado que sería un niño con muy buena puntería.

Si de niño hubiese tenido un revolver seguramente hubiese pasado los sábados disparando a calabazas en el campo.

Para que eso pasara mis padres deberían haber aprobado que yo tuviese un revolver, claro.

Algo que conociendo a mis padres no creo que hubiesen aprobado.

Pero da igual…

Si de niño se hubiesen dado una serie de circunstancias que no se dieron, seguramente ahora estaría en la cárcel.

Me alegro de no haber tenido un revolver cuando era niño.

Al tema…

Cualquiera que entrase antes que tú en el videoclub era un enemigo.

Era alguien que podía coger de la estantería la carátula de la película que tú querías alquilar.

Incluso aunque no estuviese seguro de querer llevársela.

En un videoclub, si eras un cobarde hijo de puta, podías bloquear la película cogiéndola entre tus brazos mientras mirabas el resto.

Como no había Internet, escoger una película era un proceso lento.

Como no había Internet no sabías casi nada de las películas.

Mirabas la carátula y si te gustaba leías la sinopsis.

Una vez escogida le preguntabas al dependiente si la había visto y él te daba su opinión.

Su opinión experta:

“A mi es que no me gustan las de acción”

Y con esa información decidías.

Con el tiempo, el videoclub hizo algo aún más fascinante:

Películas pirata.

Había un catálogo con las películas que aunque no estaban a la vista por si entraba la policía pero que él tenía en el cuartito de atrás.

Lo acojonante es que esas películas, incluso siendo en VHS se veían mejor que las que venden en el top manta.

Nunca he comprado una peli en el top manta.

Y eso que han intentado convencerme con argumentos tan convincentes como:

“Si se ve mal, vienes mañana y te la cambio. Yo siempre estoy aquí”

¿En serio?

¿Siempre estás aquí?

Supongo que te refieres a “siempre que alguien no grite “¡agua!”, claro”.

Tampoco tengo muy claro cual es el criterio para decidir que la película pirata que has comprado no tiene la calidad esperada.

Es decir:

Sabes que se verá y escuchará como la mierda porque se ha grabado desde la butaca de una sala de cine.

En serio alguien ha tenido esta conversación:

“Hola. Me alegro de verte. Aunque me dijiste que tú sitio era la calle princesa, no has vuelto allí en dos años. Pero no hablemos de eso. Lo importante es que hace dos años te compré esta película y me gustaría cambiarla porque a la mitad, se escucha a un señor toser”

No creo que nadie devuelva una película comprada en el top manta.

Y si alguien lo ha hecho que cuente su experiencia por favor.

Cuando el otro día salí del videoclub recordé algo que también existió cuando yo era más joven:

El video comunitario.

Los que no vivisteis eso os perdisteis algo grande.

El video comunitario era un canal de la tele que estaba conectado a alguien del edificio que había decidido que todos podíamos ver la película que el alquilase si poníamos ese canal mientras él la veía.

Es decir:

Alguien que tenía video y la posibilidad de alquilar una película había decidido compartir ese lujo con el resto de vecinos.

No había condiciones para acceder a ese canal.

Alguien muy majo decidía compartir.

Y eso me llevo a pensar en la diferencia que hay entre los vecinos de antes y los de ahora.

Los de antes compartían sus cosas.

Los de ahora no.

Los de ahora no comparten nada.

Es más…

Ponen contraseña a una de las cosas más hermosas que existen:

Su red WIFI.

Es hermoso conectarse a Internet y ver que hay muchas redes wifis a tu alrededor pero es triste ver que todos le ponemos contraseñas para que nadie las use.

Sin embargo a veces pasa algo:

Un vecino tiene su red wifi desprotegida.

Y entonces, por jugar, nos conectamos a ver que tal va.

Y si va bien… nos quedamos conectados.

Y eso… aún no sé si está bien o está mal.

Pero porque en Internet aún es complicado saber que está bien y que está mal.

Algo que en la vida real no pasa.

Por eso hemos hecho este video.

Para que saques tus conclusiones sobre si robar está bien o mal.

Este video es para todos aquellos que os conectais a la wifi del vecino y para todos aquellos que sabéis que se conectan a vuestra wifi.

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